15/11/10

Ser profesor en un mundo digital



1999. Una fecha nefasta para las industrias culturales basadas en la comercialización de copias físicas: nace Napster y se produce el pistoletazo de salida para una carrera que las discográficas tenían perdida de antemano. Con el software P2P (tipo eMule), los torrents o las descargas directas ya no tiene sentido intentar cobrar por un objeto que podemos clonar cuantas veces queramos sin apenas gasto alguno. No importa si hablamos de discos, películas, cómics o libros. El valor de la copia es cero, lo que convierte a todos los intermediarios de la vieja cadena de producción en actores innecesarios. La respuesta del sector es control, control, control.

2010. Una joven empresa sueca crea y populariza un servicio, Spotify, que permite al usuario escuchar de manera gratuita sus discos favoritos, con una opción premium que elimina la publicidad, entre otros extras. La industria parece empezar a entender que su estrategia de más control sobre los usuarios no sirve para nada y que sólo con la innovación y la imaginación podrá volver a ganarse al público. Tratar de pirata o criminal a tu posible cliente no es la mejor estrategia de márketing. Hay una luz al fondo del túnel.

2020. Sacamos la bola de cristal y este es el panorama que nos devuelve. Las redes sociales se han hecho increíblemente populares y ubicuas. El aprendizaje informal, horizontalmente distribuido y ayudado por la enorme presencia de la digitalidad, ha llegado a tener más prestigio que las certificaciones institucionales, lo que provoca una caída en picado de la demanda de cursos y programas de enseñanza en todos los niveles del sistema educativo formal. El aprendizaje de segundas lenguas es uno de los más afectados por este cambio tan drástico. El paro en el sector alcanza cifras nunca conocidas. La respuesta de centros y profesores es controlar al máximo lo que ocurre en las pocas aulas que aún se mantienen. De nuevo la respuesta es control, control, control.

¿Crees que otro Spotify vendrá a salvar nuestro trabajo como profesores? ¿o debemos empezar a cambiar nuestra forma de trabajar como docentes en una era digital?

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16 comentarios:

  1. Creo que habría que considerar también en este panorama si la demanda de cursos de lenguas extranjeras no se habrá visto ya afectada antes por el desarrollo de la realidad aumentada y los traductores de voz. En cualquiera de los casos no veo un futuro posibe para esta profesión (ni para muchas otras) que no pase por un replanteamiento sustancial del perfil profesional.

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  2. Va a ser un futuro complicado, pero no creo que deberíamos perder de vista la realidad del día a día: si en nuestras aulas ni llegamos a tener ordenador y cañón, o cambian mucho las cosas o la realidad aumentada (por ejemplo) destacará por su ausencia (a no ser que todo el mundo (?) lo lleve en la muñeca o en su iPhone de enésima generación...)

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  3. Bueno, por desgracia las instituciones y los títulos oficiales siguen dominando y lo seguirán haciendo en los próximos 10 años. Los modelos educativos no cambian sólo porque haya medios nuevos. Imagino que en 2020 algunas instituciones habrán conseguido adaptarse creando modelos híbridos o pudiendo "titularizar" el aprendizaje informal o integrarlo en sus currículums, pero la gran mayoría seguirán igual, y con razón, porque harán más negocio usando Internet para llegar a "mercados educativos" más amplios. Oxford vendiendo títulos en la India, o viceversa, que de hecho es la realidad de hoy. 2020 está demasiado cerca o nosotros demasiado lejos.

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  4. El problema no está en la tecnología, ni en los cursos online, ni en si los alumnos llevan al aula el iPhone o no. El problema está en el modelo de negocio regido por a) el aprendizaje ligado a la certificación y b) la institucionalización.

    Mientras baste con presentar un certificado de DELE (o llámalo X) para acreditar una competencia lingüística, o mientras sigamos pensando que hay gente que enseña y gente que aprende, por mal camino vamos...

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  5. Totalmente de acuerdo con David, por eso quería hacer hincapié en el aprendizaje informal, donde todos los actores enseñan y aprenden al mismo tiempo.

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  6. Alguien me preguntó hace tiempo: ¿cómo se refleja el bagaje cultural y la experiencia de vida en un CV? Entonces no supe responder.

    Hoy, pienso que nunca el conocimiento factual se había quedado tan rápidamente anticuado como ahora. Los estudiantes de hoy tendrán al terminar sus carreras trabajos que probablemente hoy no existan. ¿Es posible certificar un aprendizaje tan sinuoso?

    A veces basta ver el espacio de una persona en una red social para cogerle el aire a ese perfil escurridizo. Ese aprendizaje informal del que hablas tú, Francisco, y que tiene lugar cada vez más en la red.

    Y esto me plantea un terrible dilema relacionado con la privacidad y la construcción de la identidad digital: ¿hacia dónde se dirige la sociedad digital que estamos construyendo y qué papel tenemos el sector educativo en ella?

    Más preguntas que hoy no sé responder. Quizá dentro de un tiempo.

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  7. Yo no lo tengo tan claro... De aquí a 10 años el mundo de la tecnología y el de la enseñanza habrán cambiado muchísimo, el mundo laboral también.

    Pero, nos guste o no, las empresas van a continuar querer viendo algo que certifique los conocimientos que nuestro curriculum dice que tenemos.

    Por mal camino que sea...

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  8. Que curioso el tono general de pesimismo en los comentarios de esta entrada: "no hay futuro para esta profesión", "futuro complicado", "mal camino"...

    Pero la realidad es que por el momento Internet está representando grandes oportunidades de trabajo.

    Hace un tiempo por medio de Victoria Castrillejo en del.icio.us me encontré con una presentación de @Jessedee que creo que responde un poquito a la pregunta de Emilia de cómo reflejar cosas que no sólo sean "conocimiento factual": http://www.slideshare.net/GlobalGossip/really-ugly-resumes

    Es decir que las cosas se pueden presentar de otra manera, al menos en teoría y si no tienes que trabajar para una empresa muy conservadora, pero como dice la presentación: ¿quieres realmente trabajar con ellos?

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  9. Me encanta la presentación que dices, Carlos -- y la idea de presentar nuestros curriculums online.

    Para los que no lo conocen, también me encanta Slideshare.net...

    Cuando disponemos de herramientas así, personalmente no creo que haya motivo para el pesimismo :-)!

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  10. Veo que el nivel del debate es muy elevado. A los profes recién llegados nos falta información para poder seguirlo. Estaré al tanto para ver si poco a poco voy entrando en materia. Leyendo vuestras entradas he tenido la sensación de que soy un A1 que ha entrado por error en el aula de C1.

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  11. No te preocupes, Mari Puri. Los freakys de las TIC pecan de eso, de hacer ver que la tecnologia es complicada cuando no lo es: si fuera complicada, jamás hubieran tenido el éxito que han tenido gadgets como el iPhone, o páginas como Facebook.

    Si eres A1 ya te sobra para utilizar las TIC en clase (¡sobre todo porque en un apuro, tus alumnos, que casi todos son al menos A2 en tecnología, ya te sabrán ayudar :-)!

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  12. Yo no veo el mensaje pesimista en este debate, a no ser para aquellos que echen de menos ciertos modelos pedagógicos trasnochados. Las redes sociales han venido a dar el golpe final a una forma de entender la enseñanza que ya no tenía ningún sentido, igual que la discusión estéril de si hay que llevar la tecnología al aula o no. Este planteamiento tecnofóbico ya ha sido zanjado por George Siemens de manera tajante (ver aquí el post original y aquí su traducción). No creo que debamos perder más tiempo en discutir si es necesario llevar el iPhone a clase o ni siquiera si hay o no ordenadores en el centro.

    El aprendizaje digital ha llegado para quedarse, ya no hay marcha atrás. Y es ridículo debatir sobre la tecnología en sí y no ver el cambio de paradigma comunicativo, relacional, pedagógico que se está produciendo.

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  13. Con los avances tecnológicos, yo tampoco veo motivo de pesimismo, más bien al contrario.

    Pero sí, Don, los freakies pecamos de eso, y tienes razón: no hace falta ser un experto en tecnología para utilizarla con éxito en clase.

    ¿Los 500 millones de usuarios de Facebook son expertos en tecnología? No.

    ¿Lo utilizan con éxito para la comunicación? Sí.

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  14. Estoy con Herrera, yo no veo el mensaje pesimista. Lo que sí constato es un cierto desaliento al saber por experiencia que el sector educativo no es capaz de avanzar de manera sustancial por sí mismo, a no ser que una fuerza exterior lo obligue a ello de forma irrenunciable.
    Creo que son esos los tiempos que se están acercando, precisamente por el hecho de que los ordenadores comienzan a ser cosa del pasado, y la realidad aumentada la llevaremos "puesta" como ahora el reloj.
    De acuerdo con David en la identificación de los problemas básicos, pero entiendo que la tecnología sí que parece que va a tener la fuerza para cambiar muchos conceptos ligados al aprendizaje y a su certificación.
    Repito la idea, no digo que no haya futuro para esta profesión, sino que no lo hay en absoluto para como está planteada ahora.

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  15. Es un momento de transición hacia algo innegable e imparable (en esto parece que estamos estamos todos de acuerdo), pero a muchos les está costando ese paso. Acabo de estar en el Encuentro de profesores de Comillas, en el que por cierto no hubo ningún espacio para la tecnología (de alguna manera justificado porque el año anterior ese había sido el tema central) y me ha hecho pensar en alguna cosas. A una de las preguntas acerca del papel de las editoriales en el futuro (ya presente para muchos) se respondió de una manera para mí muy ilustrativa: "Las editoriales se están adaptando al cambio, ponemos a disposición de los profesores a través de la red el libro del profesor y materiales de apoyo". Afortunadamente algunas instituciones parece que están teniendo una visión más amplia de lo que ocurre, pero muchas siguen pensando que la tecnología sirve para transformar en digital lo que antes era papel.
    Estoy segura de que esto va a cambiar, de otro modo no lograrán mantenerse, pero también creo que no será muy rápido.

    Me sumo a los comentarios de Javier y Tom. Afortunadamente actualmente un "A1 es más que suficiente para que los profesores usemos la tecnología en nuestra profesión. Hay algo que me preocupa y lo he vuelto a confirmar en una comunicación (por cierto muy interesantes) en ese encuentro: los tecnófilos hablan de la tecnología como si fuera difícil, parece que hay que saber muchas cosas y muy difíciles. Un profesor que escucha cuando no es capaz de seguir el discurso porque se han utilizado 5 palabras seguidas que no entiende, se asusta y le parece que eso no es para él. Como en todo, es necesario tener en cuenta el público para el que se habla, escribe... a veces (solo a veces) no se hace y las consecuencias son fatales.

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  16. Me parecen muy interesantes las reflexiones de Cristina. Dos apuntes muy rápidos, si me lo permitís.
    Trabajo en una editorial de ELE y no creo que la adaptación al cambio vaya por ahí, basada en complementos al papel. Estoy convencido de que ese es un camino de muy corto recorrido.
    Sobre la tecnofilia, el mensaje de la dificultad me parece una idea también trasnochada, heredera de la época de los webmaster. La tecnología que no sea transparente para el usuario (es decir, que no aspire a dejar de ser percibida como tal) me parece condenada a desaparecer.

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